No sería del todo veraz si dijese que odio los coches, porque en realidad me encantan. Lo que odio es lo que hace la gente con ellos, han conseguido que máquinas emparentadas con el Aston Martin DB5, el Cadillac de Jack Tenrec o el Dodge Challenger se conviertan en una excusa para ser aun más vagos y agresivos -bueno, he nombrado tres modelos bastante agresivos, pero con clase-.
Por las razones anteriormente expuestas y porque no me puedo permitir tener coche propio, porque John Constantine tampoco lo tiene y porque no me sale de las narices ni tengo coche ni carné, algo que no me preocupa excepto por un pequeño detalle: desconozco el placer de conducir por el desierto, o el páramo, o la estepa, el nombre que le den a un erial es lo de menos.
Fu Manchu - Squash That Fly
Qué quieren que les diga, soy un romántico, a mi las carreras infartantes a base de óxido nitroso y derrapes no me emocionan, pero pagaría por recorrer el desierto de Sonora mientras conduzco un descapotable tamaño piscina y trago mosquitos como un sapo cornudo.
Tal vez les extrañe la cantidad de mala leche y ganas de bronca que exuda este blog últimamente, si es así intentaré explicárselo y, de paso, explicármelo a mí mismo.
Tal vez este rebrote de mala follá -por usar la jerga al uso- se deba a los desastrosos resultados de mis intentos por ser mejor persona y el natural retorno a la bastardez de la que nunca debí huir, tal vez se deba a que acaba una década de mierda y la que viene pinta aún peor o tal vez la razón sea que la humanidad se ha vuelto irremediablemente imbécil y la única reacción que conozco es enseñar los dientes, dejar que el cerebro reptil tome el control y prepararse para infundir el terror en el corazón de los hombres.
Primal Scream - Miss Lucifer
Se acabó la era de la mecha larga y ha llegado el reinado del explosivo de contacto, puede que no sea capaz de abrir botellas con los dientes pero sé que para meter una buena guaya hay que girar la cadera. Entre eso, mi arraigado desprecio por la vida ajena y la colección de psicosis que se hace llamar mi cerebro cualquiera debería sentirse disuadido de tocarme las narices.
Por desgracia, y como ya dije antes, la humanidad es irremediablemente imbécil.
Como últimamente con tanto yoga y tanta vida sana, tanto optimismo vital por el fin de la presente decada (que se merece un buen repaso) y tanta felicidad en mi entorno laboral (por asi llamarlo) conyugal y familiar (por así llamarlos) parezco una versión saturada de extasis de un protagonista de Mi Pequeño Pony, se me había olvidado un punto crucial en mi carácter: soy un tipo constantemente enfadado.
Y por eso soy fan de Danko Jones. Pero como ultimamente estoy en Babia me entero de que saca nuevo disco por la gente de Milinkito (que es de donde roban los videos los de Yonkis.com y los de la Sexta... pero no digan por ahí que se lo he dicho yo). Never Too Loud (la Virgen, un título así promete tonadas que le ponen a uno palote) es su nuevo LP (dura más de 10 minutos, no? pues Long Play) y King of Magazines su primer single, animado por el genio underground Dave Cooper (si no leen comix, no pasa nada, pueden ver su trabajo en cada capítulo de Futurama sirviendo como hermoso paisaje para las aventuras de Fry, Leela y Bender).
Yo no creo en Papá Noel ni en los Reyes Magos, ni siquiera en el zombi de Hannukah, pero sí que creo en Zakk Wylde y sé que algún día me levantaré resacoso tras la tradicional trompa de la Noche de Reyes y junto a mi árbol habrá una enorme chopper y una voluptuosa emperatriz de las tinieblas vestida con un bonito lazo rojo...
Black Label Society - Suicide Messiah
Y para todos esos quejicas que se dedican a fastidiarle el solsticio a todo el que tienen a mano propongo un cambio de enfoque, si el oropel de las Navidades les hunde en un pozo de alquitrán emocional les insto a que celebren estas fiestas como debe ser, como lo haría Zakk: no pasen ni media hora sobrios de aquí al siete de enero, no se sentirán mejor pero por lo menos no lo recordarán.
Siempre me ha parecido un síntoma extraño el hecho de que un personaje como Batman se haya convertido en el superhéroe más popular de nuestro tiempo. Si bien es cierto que Superman es igual de reconocible y conocido, es Batman el que le gusta a tu abuela, a tu vecino, a la dependienta del videoclub y hasta a tu perro, a todos nos resulta mucho más fácil -y atractivo- conectar con un ricachón sonado que dedica sus noches a repartir estopa entre los maleantes que con el último -o antepenúltimo, a estas alturas no podría decirlo con seguridad- hijo de Krypton.
Es precisamente esta empatía con el hombre contemporáneo lo que ha hecho de Batman un personaje mucho más permeable a la cultura popular, incluyendo el aspecto musical; por extraño que resulte me resulta más fácil imaginarme a Batman bailando la Macarena que al Capitán América.
Toda esta empatía pop se ha notado siempre en las adaptaciones audiovisuales del Señor de la Noche, mucho más dadas a ofrecer hits musicales al gran público que las de sus compañeros de oficio. El ejemplo más evidente es, por supuesto, la lisérgica serie de los 60, cuyo opening es capaz de hacer menear el trasero hasta a la momia de Torquemada.
Neil Hefti - Batman Theme
Pasaron unos cuantos años hasta que la resaca sesentera se disipó y Batman volvió a las pantallas por la puerta grande. La banda sonora de la película de 1989 fue sin duda demasiado vanguardista para el gusto musical de la época, pero es la obra de un Prince más iluminado y anormal que nunca en la que abría la veda del sampleo loco y despiadado que tanto se usaría en la década siguiente.
Prince - Batdance
En la siguiente película, la mejor versión en imagen real hasta la llegada de Nolan, Tim Burton contó con un grupo muy evidentemente de su gusto para la banda sonora de la misma: Siouxsie and The Banshees. Si, ya se que esta ya la he puesto, pero si creen que voy a perder la oportunidad de poner a Siouxsie en el escaparate van dados.
Siouxsie and The Banshees - Face To Face
La siguiente parte de la saga intermedia empezó a flojear en el aspecto de auteur, lo que se notó en la banda sonora. Artistas más reconocibles por el público y canciones más convencionales -pero no por ello peores- para una película que, con el paso del tiempo, se está diluyendo de una manera alarmante, el día menos pensado se levantarán por la mañana y todo rastro de la misma habrá desaparecido de su mente.
Seal - Kiss from a Rose
U2 - Hold me, Thrill Me, Kiss Me, Kill Me
Por desgracia la cuarta película, la blasfemia infame conocida como Batman y Robin, no desaparecerá de su subconsciente ni aunque recurran a la terapia de choque, miles de guionistas y realizadores han perdido la razón tras verse acosados en sueños por el guión más imbécil del siglo XX.
El bajón de calidad, miras, expectativas y ambiciones se notó en todos los aspectos de una película cuyo único mérito es haber tenido a los Smashing Pumpkins en su banda sonora.
The Smashing Pumpkins - The End Is The Beginning Is The End
Batman y Robin consiguió aniquilar la credibilidad fílmica de Batman como la Wehrmacht paseándose sobre un poblado polaco.
Hasta que Christopher Nolan decidió quitarle la luz ultravioleta, los chistes para retrasados mentales y las armaduras con pezones, revitalizando la franquicia de una manera imprevisible aunque haya tenido que recurrir a la despopización preventiva del personaje, incluyendo la ausencia de hit-singles en su banda sonora, donde sólo encontraremos score.