Hace unos meses nos enteramos, probablemente tarde, de que Bruce Dickinson estaba recibiendo tratamiento contra un cáncer de lengua. Por supuesto sacamos pecho y confiamos en la resistencia de semejante titán, aunque hay que admitir que en el fondo estábamos acojonados.
Por suerte nos complace anunciarles que los médicos han declarado que Bruce está fuera de peligro, pero si les importaba algo ya se habrán enterado y no les estaremos contando nada nuevo. De todos modos cualquier excusa es buena para desearle a Bruce Dickinson una vida larga y próspera y, de paso, a todos sus compañeros presentes y pretéritos de Iron Maiden.
Ayer fui a ver Interstellar y, dejando de lado que lo de cuantificar el amor en la quinta dimensión me resultó algo un poco ñoño, me pareció una gran película. Así pues, como cualquier excusa es buena para hacer una recopilación musical temática, aprovecho esta ocasión para ponerles aquí algunas tonadillas interestelares para su disfrute.
Dediquemos hoy unos minutos a pensar en los Dioses Primigenios y en su prole estelar.
No debemos olvidar que son Ellos los habitantes originales, no sólo de nuestro planeta, si no de la realidad misma e incluso de espacios extradimensionales que se extienden más allá de nuestra limitada percepción. Y sin embargo, qué atrevimiento ¡Qué osadía la nuestra! Pues los consideramos invasores, aberraciones ¡Monstruos!
No, amigos míos, los monstruos somos nosotros, ellos tan sólo son masas amorfas, barbotantes cúmulos de fauces, ojos, tentáculos y pedúnculos varios que tan sólo buscan el respeto que merecen como amos de la realidad.
John Carpenter and Jim Lang.. In The Mouth of Madness
¿Qué importa que el más leve atisbo de su existencia nos lleve irremisiblemente a los profundos abismos de la locura? Créanme, la cordura está terriblemente sobrevalorada.