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martes, 22 de noviembre de 2016

Tripándolo Finamente


Me comentaron el viernes pasado que parece que la mayoría de los conciertos a los que he asistido en el Potemkin últimamente no han sido de mi gusto por lo que comento tanto dentro como fuera del blog.
Puede que sea cierto, puede que no, puede que siempre acabe demasiado patas arriba como para emitir un juicio mínimamente fiable, o puede que mi cerebro esté siendo manipulado por los reptilianos, esa raza malvada compuesta por individuos que se sientan en torno al candente núcleo terrestre calentándose las manos mientras hablan de banalidades porque no se tragan los unos a los otros.
Quien sabe, puede que todo eso sea cierto, puede que todo sea mentira. Lo que sí es cierto es que el concierto de The Limboos me encantó. Y lo de los reptilianos, eso también es cierto.

The Limboos.. Big Chef

Lo que escuchan es tal cual lo que se escuchó en el concierto. Tienen uno de los sonidos más limpios que he escuchado en mucho tiempo y una precisión de reloj suizo entrenado por oficiales prusianos.

Pero lo que verdaderamente me gustó fue que su inesperada cualidad hipnótica combinada con el bebercio y el fumercio me tuvo medio concierto en trance y saltando de revelación mística a iluminación trascendental las cuales, como cuando tuve un arrobamiento cósmico todo puesto de rulas en una sesión de Sven Väth, me hicieron replantearme cómo estoy enfocando mi vida en general ahora mismo. Sí, amigos, aparte de una masacre de músicos este año no está siendo gran cosa para mí.

The Limboos.. Space Mambo


¿Ven lo que decía del sonido hipnótico?

En resumen: muy buen concierto, muy buena tripada y muy largas las piernas de la batería.
No, en serio, piernazas, parecía una garza.

Bonus Track

Sven Väth

viernes, 20 de mayo de 2016

Soundblasting With Quemador!

A veces Salamanca te da sorpresas desagradables, como por ejemplo que un tarugo decida que tirar para adelante con el coche cuando un semáforo está en verde para los peatones y dichos peatones están pasando frente a sus narices es una idea magnífica.
A veces también te da sorpresas agradables, como que se instalen pianos por toda la ciudad y que una desconocida toque "The heart asks pleasure first" mientras vas al trabajo por la mañana.

Michael Nyman.. The Heart Asks Pleasure First


Michael Nyman.. The Piano OST


Sí, las dos me ocurrieron ayer, y por suerte la segunda me hizo olvidar rápidamente la primera.

miércoles, 14 de octubre de 2015

Catar antes de zampar

The Coy Kois
Luis Brea y el Miedo
Spirit Valley

Sala Potemkin (Salamanca)

Presten atención porque el comentario de este concierto va a ser de los cortos. Muy cortos.

Como suele ocurrir últimamente me metí en el concierto sin tener ni puñetera idea de qué iba a oír. Esto es lo de menos porque teniendo en cuenta cómo es la oferta musical en esta ciudad no estoy como para ponerme pejiguero y habría venido a pesar de que los dos grupos de tres que vi fueron bastante mierderos.

Empecemos por The Coy Kois.
Si me preguntasen qué género musical es el más complicado de llevar a buen puerto diría sin dudarlo que meterse en el ring del funk es ir pidiendo que te dejen sin dientes; no sólo hay que ser un virguero del copón, es que además hace falta una presencia y un savoir faire que no tiene cualquiera. Todo esto no ha amedrentado a The Coy Kois, que ahí se han lanzado con su poca sangre y su acento inglés de la panadería de la esquina con resultados, bueno, previsibles.

The Coy Kois.. You're gonna love me


Aunque tengo que reconocer que no todo el concierto fue malo, tocaron una instrumental que era clavada a una de las canciones de F-Zero que casi consigue hacerme olvidar la hórrida versión que hicieron de Cosmic Girl.

Luis Brea no me pareció estrictamente malo, de hecho el grupo sonó bien y funcionaron como relojes, pero personalmente el rollo este de rockero pijimadrileño pureta trasnochado que quiere ser los Pixies no me va. Tengo que admitir que hubo un par de canciones que me gustaron mucho -aunque sólo recuerdo una- pero por lo demás fue un concierto más bien aburrido.

Luis Brea.. Automáticamente


Llegado a este punto terminé por volverme a casa, si los dos conciertos anteriores hubiesen superado el "meh" aun habría reunido fuerzas para un tercer asalto pero no fue el caso. Y me cago en mi puta vida por ello, porque Spirit Valley son un dúo ruidoso y desgreñado, y ya saben que eso es algo que a mí me gusta mucho.

Spirit Valley.. Moonrocks


La verdad es que de haberlos escuchado antes me habría quedado. La próxima vez que vaya a un concierto voy a tener que probar una muestra antes, está claro.