Es curioso lo de estar en paro.
Cuando trabajaba, los fines de semana casi siempre acababan siendo una vorágine de parrandas encadenadas, una explosión cuyo objetivo parecía ser descargar la tensión acumulada durante la semana. Ahora en cambio me puedo permitir el lujo de desplazar las juergas a otros días menos comunes y, así, dedicar las mañanas del fin de semana -¡Existen!¡Tengo pruebas!- a otros menesteres más nutritivos para el alma como, por ejemplo, asistir a talleres de circuit bending y a este concierto.
La actuación de LCDD estuvo en una zona extraña situada entre una performance, un concierto y un experimento. He intentado describir el concierto pero he desechado todo lo que he escrito, realmente es mejor que vean el siguiente vídeo para que se hagan una idea.
Los Caballos de Düsseldorf
Algunos dirán que sólo es ruido, pero me encanta.
Como suele ser habitual en mí asistí al concierto sin apenas información, con lo que la existencia de un segundo grupo fue una sorpresa. Me sorprendió también el sonido aislacionista de The Present -puede que un poco neojipioso en algunos momentos pero muy disfrutable de todos modos- y me gustó comprobar que los grupos de dos personas y un muro de sonido son cada vez más frecuentes.
Supongo que si no puedes montarte una big band es mejor ir a lo mínimo.
Llevado por ese sabio adagio que afirma que todo tiempo pasado también fue una soberana mierda uno tiende a hacer un balance negativo al final de todo período. Sin embargo el anuncio de un disco recopilatorio de la mejor música bailonga de la pasada década me ha hecho comprender que pasará a la historia como la década de la trucha, de la zapatilla de la buena. La música de baile, vamos.
Mirwais - Disco Science
No sólo hemos podido disfrutar de música milimétricamente diseñada para menear el bullarengue como salvajes, también nos hemos podido alegrar la vista con unos vídeos tan gorrinos que pondrían brutaco a una momia peruana.
Beni Benassi - Satisfaction
Eric Prydz - Call On Me
Y no olvidemos, por supuesto, las berracadas que exigen estados epilépticos para ser bailadas correctamente.
T.Raumschmiere - Monster Truck Driver
Ha sido, pues, una década completita, mala para la salud y un poco confusa. Pero bueno, hay siglos que han empezado peor.
Últimamente ando desatado. El no tener horarios, reglas, dueña ni ley me ha convertido en un animal de parranda que no para de crecer hacia un estado evolutivo extraño, con características difíciles de discernir entre tanto humo y vapor etílico.
Dave Gahan - Bottle Living
Pero no se preocupen, a diferencia de anteriores temporadas espirituosas ésta es la proyección de un estado de ánimo estratosférico y cuasidivino. Puede que cuando acabe sea el momento propicio para incluirme en sus oraciones, hasta entonces soy El Rey.
Es curioso cómo a veces el tiempo pasa como un eructo de Godzilla, rápida y fulminantemente. Un día estás pensando en qué escribir como comentario a un concierto de The Zeros y cuando te quieres dar cuenta estás felizmente despedido y enganchado al Pokémon como una ladilla a un chumino hediondo.
The Zeros - Yo No Quiero
Qué se le va a hacer. Son cosas que pasan y lo importante es levantarse de estas anomalías temporales dispuesto a devastar Tokio, por poner un ejemplo.
Yuji Koseki - Mosura Ya Mosura
Blue Oyster Cult - Godzilla
Oh, y el comentario sobre el concierto: los Dements demostraron que hacer pausas entre canción y canción es de nenazas y The Zeros han cambiado el toque serdo de sus inicios por un aire surfero en la proporción exacta.
Comienza el año y lo suyo es fijarse nuevas metas, hacer balance del año que se va y todas esas cosas. Como nunca he sido una persona capaz de hacer planes con una anticipación superior a un mes no he hecho propósitos pero sí que he echado un vistazo a las cosas que he dejado a medio hacer y casi me da un pasmo.
Por un lado tengo dos tiras de Sensación Chunga de Vivir que ni siquiera me he tomado la molestia de escanear.
Lo de dejar las cosas a un metro de llegar a la meta es un rasgo de mi carácter, pero eso no quiere decir que no deba luchar contra ello. Así, para abrir boca y aportar un poco de anormalidad al ambiente les dejo con un par de enlaces a los maiespeises de las, que yo sepa, únicas bandas de black metal anormal del planeta:
Cae la nieve sobre la capital del reino... y cae con ganas. La ciudad parece un diorama, los colegios cierran, los autobuses derrapan, los porteros le dan a la pala y yo me pregunto por qué soy la única persona de este país que quiere estar en el paro y no lo consigue.
Wumpscut - Die in Winter
Aunque siempre podría ser peor, claro, al menos no estoy en Siberia comprando leche al Kilo.