Yo no creo en Papá Noel ni en los Reyes Magos, ni siquiera en el zombi de Hannukah, pero sí que creo en Zakk Wylde y sé que algún día me levantaré resacoso tras la tradicional trompa de la Noche de Reyes y junto a mi árbol habrá una enorme chopper y una voluptuosa emperatriz de las tinieblas vestida con un bonito lazo rojo...
Black Label Society - Suicide Messiah
Y para todos esos quejicas que se dedican a fastidiarle el solsticio a todo el que tienen a mano propongo un cambio de enfoque, si el oropel de las Navidades les hunde en un pozo de alquitrán emocional les insto a que celebren estas fiestas como debe ser, como lo haría Zakk: no pasen ni media hora sobrios de aquí al siete de enero, no se sentirán mejor pero por lo menos no lo recordarán.
Siempre me ha parecido un síntoma extraño el hecho de que un personaje como Batman se haya convertido en el superhéroe más popular de nuestro tiempo. Si bien es cierto que Superman es igual de reconocible y conocido, es Batman el que le gusta a tu abuela, a tu vecino, a la dependienta del videoclub y hasta a tu perro, a todos nos resulta mucho más fácil -y atractivo- conectar con un ricachón sonado que dedica sus noches a repartir estopa entre los maleantes que con el último -o antepenúltimo, a estas alturas no podría decirlo con seguridad- hijo de Krypton.
Es precisamente esta empatía con el hombre contemporáneo lo que ha hecho de Batman un personaje mucho más permeable a la cultura popular, incluyendo el aspecto musical; por extraño que resulte me resulta más fácil imaginarme a Batman bailando la Macarena que al Capitán América.
Toda esta empatía pop se ha notado siempre en las adaptaciones audiovisuales del Señor de la Noche, mucho más dadas a ofrecer hits musicales al gran público que las de sus compañeros de oficio. El ejemplo más evidente es, por supuesto, la lisérgica serie de los 60, cuyo opening es capaz de hacer menear el trasero hasta a la momia de Torquemada.
Neil Hefti - Batman Theme
Pasaron unos cuantos años hasta que la resaca sesentera se disipó y Batman volvió a las pantallas por la puerta grande. La banda sonora de la película de 1989 fue sin duda demasiado vanguardista para el gusto musical de la época, pero es la obra de un Prince más iluminado y anormal que nunca en la que abría la veda del sampleo loco y despiadado que tanto se usaría en la década siguiente.
Prince - Batdance
En la siguiente película, la mejor versión en imagen real hasta la llegada de Nolan, Tim Burton contó con un grupo muy evidentemente de su gusto para la banda sonora de la misma: Siouxsie and The Banshees. Si, ya se que esta ya la he puesto, pero si creen que voy a perder la oportunidad de poner a Siouxsie en el escaparate van dados.
Siouxsie and The Banshees - Face To Face
La siguiente parte de la saga intermedia empezó a flojear en el aspecto de auteur, lo que se notó en la banda sonora. Artistas más reconocibles por el público y canciones más convencionales -pero no por ello peores- para una película que, con el paso del tiempo, se está diluyendo de una manera alarmante, el día menos pensado se levantarán por la mañana y todo rastro de la misma habrá desaparecido de su mente.
Seal - Kiss from a Rose
U2 - Hold me, Thrill Me, Kiss Me, Kill Me
Por desgracia la cuarta película, la blasfemia infame conocida como Batman y Robin, no desaparecerá de su subconsciente ni aunque recurran a la terapia de choque, miles de guionistas y realizadores han perdido la razón tras verse acosados en sueños por el guión más imbécil del siglo XX.
El bajón de calidad, miras, expectativas y ambiciones se notó en todos los aspectos de una película cuyo único mérito es haber tenido a los Smashing Pumpkins en su banda sonora.
The Smashing Pumpkins - The End Is The Beginning Is The End
Batman y Robin consiguió aniquilar la credibilidad fílmica de Batman como la Wehrmacht paseándose sobre un poblado polaco.
Hasta que Christopher Nolan decidió quitarle la luz ultravioleta, los chistes para retrasados mentales y las armaduras con pezones, revitalizando la franquicia de una manera imprevisible aunque haya tenido que recurrir a la despopización preventiva del personaje, incluyendo la ausencia de hit-singles en su banda sonora, donde sólo encontraremos score.
Hace poco Monsieur Machiaveli nos ilustró con su muy formada opinión acerca de las canciones de las películas de James Bond. Es por esto por lo que yo, conocido y consumado maestro del culoveoculoquiero he decidido sumarme a la iniciativa.
¿Qué es lo que hace a una canción Bond? Yo diría que es una suma de factores, debe tener un aire épico y clásico sin dejar de ser contemporáneo, a fin de cuentas es la canción que va a ir en los créditos, y todo el mundo sabe que la secuencia inicial y los créditos son el 50% de una película Bond.
Curiosamente estas son las tres primeras cosas que echas en falta al oír esta, la peor canción Bond de la historia, perpetrada por Madonna en sus momentos más bajos desde Bedtime Stories.
Madonna - Die Another Day
Visto este engendro uno podría decir que la culpa del desastre es del que se le ocurrió pedirle la canción a un producto de mercado tan descarado como Madonna, pero los tiros no van por ahí, ya que dos de las mejores canciones Bond de toda la saga corrieron a cuenta de sendos grupos para los que el término "producto de mercado" se queda corto: A-Ha y Duran Duran, alabados sean sus nombres.
A-Ha - The Living Daylights
Duran Duran - A View To A Kill
¿Qué conclusiones debemos sacar entonces de todo esto? Muy simple, Duran Duran y A-Ha molan, molaban y molarán; Madonna antes molaba, ahora ya no.
Creo que el año que viene, cuando seleccione los vídeos especiales para la noche de Halloween, consideraré seriamente poner algo de... esto.
Prussian Blue - Victory Day
No, lo que acojona no es que parezcan sacadas de una novela de Stephen King, que canten horripilantemente o que no tengan ni idea de cómo se toca un instrumento musical, lo que realmente da miedo es la letra de la canción:
Sentaos y escuchad lo que tengo que decir
Pronto llegará una gran guerra, un día sangriento pero sagrado
Y tras esa purga nuestra gente será libre
Y cantará hacia los cielos, donde todos podremos ver el sol. Son tiempos difíciles para un hombre blanco y orgulloso Y aunque parezca que este mundo no tiene nada que ofrecer Bueno, los tiempos están cambiando Esto no puede seguir así mucho más Y en ese día de verano cantaremos nuestra canción de la Victoria. Y las mujeres sonreirán En el Día de la Victoria Y los niños reirán y cantarán y jugarán Y los bosques se harán eco de nuestra gloria En el nuevo amanecer de nuestra raza. Eres mi hermano y orgullosos cantaremos en la guerra Nuestra causa no fallará. Nuestro regalo te traemos. La creencia en un Propósito Racial, una magnífica Raza que defender. Y cuando ondeemos nuestra sagrada bandera Su reinado de opresión terminará. Y las mujeres sonreirán En el Día de la Victoria Y los niños reirán y cantarán y jugarán Y los bosques se harán eco de nuestra gloria En el nuevo amanecer de nuestra raza. Y cuando finalmente venzamos Nuestra gente será libre Y a través de esta gran tierra Veremos la osada Verdad Así, mientras marchamos juntos a evitar la catástrofe Recordemos nuestro sagrado Destino. Y las mujeres sonreirán En el Día de la Victoria Y los niños reirán y cantarán y jugarán Y los bosques se harán eco de nuestra gloria En el nuevo amanecer de nuestra raza.
Horripilantemente escrita y construida su único mérito es decir lo que dice sin expresarlo con las palabras penadas por la ley. El contenido tiene tela -especialmente para hacérselo cantar a dos crías de esta edad- aunque no deja de ser la típica fantasía masturbatoria del pensamiento colonial estadounidense, siempre ansioso de librar otra guerra libertadora -creo que voy a vomitar- contra quién sabe qué tiranía.
No creo que pueda decir mucho más acerca de este par de diablillas, excepto que sus padres merecen ser fusilados y que me muero de curiosidad por saber cómo crecerán ¿Se convertirán en puritanas del medio oeste o en crackeras del medio oeste?
No se preocupen, Gigafantasma les mantendrá informados.
Ah, el Caribe.
No es el primer lugar en el que pensaría a la hora de escoger un destino para mis vacaciones -de hecho es el último lugar de la tierra en el que me buscarían aquellos que me conocen bien- pero la vida da muchas vueltas y el caso es que he pasado la última semana en la República Dominicana, dejando a medio hacer prácticamente todo lo que estaba haciendo, forzando un paréntesis más que necesario.
Una de las cosas pendientes fue el comentario del último concierto de White Cabaret, celebrado en la muy viciosa sala Nasti donde contaron con el grupo Kick Out como teloneros.
Los Kick Out dieron lo habitual en un grupo de su estilo, no tocaron bakalao y lo que tocaron lo tocaron rápido y rudo a la par que melódico y con bastante actitud.
Kick Out - Band Of Brothers
Vi a White Cabaret mucho más sueltos que en ocasiones anteriores, probablemente por el mayor rodaje y algo de ayuda externa. Tocaron varias canciones que no tocaron la última vez que los vi y que me parecen de las mejores que tienen, como por ejemplo esa canción de amor a un travelo cuyo nombre nunca recuerdo, ya saben que siento debilidad por las canciones que hablan sobre travelos.
Por cierto, un consejo para White Cabaret: no vuelvan a utilizar esa foto como cartel, es horrible.